Cada acción humana tiene su origen, en

Cada acción humana tiene su origen, en alguna medida, en nuestro ascendiente animal; seríamos criaturas frías y solitarias de ser privados de esa corriente vital. No obstante, cabe preguntarse: ¿Cuáles son los dones físicos que el hombre debe compartir con los animales y cuáles son los que lo hacen diferente?


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Bronowski, J. (1973), El ascenso del Hombre, p. 15, Santa Fe de Bogotá: Fondo Educativo Interamericano

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