Como en aquel tiempo no había cementario

Como en aquel tiempo no había cementario en MAcondo, pues hasta entonces no había muerto nadie, conservaron el talego con los huesos en espera de que hubiera un lugar digno para sepultarlos, y durante mucho tiempo estorbaron por todas partes y se les encontraba donde menos se suponía, siempre con su cloqueante carareo de gallina chueca.


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García, G. (1967), Cien años de soledad, p. 131, Madrid: Cátedra, ISBN: 84-376-0494-X, Depósito legal: M. 376-1995

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