No debía temer por su vida; él

No debía temer por su vida; él continuaría vivo eternamente. Por primera vez debía confiar en el propósito que la Vida, y no yo, había establecido para él.


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Aguilar, V. (2011). El abrazo del oso. Barcelona: Ediciones Luciérnaga. ISBN: 978-84-92545-53-7

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