Sólo oír tu voz por teléfono, “—mojo

Sólo oír tu voz por teléfono, “—mojo las bragas”.
Después de casi dos meses sin vernos, probablemente por algún oscuro y femenino capricho hormonal, y aunque nuestra relación durara el tiempo justo de venir por casa a quitarse el calentón acumulado durante ese tiempo, me gustó que me lo dijera, era un buen comienzo.


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Ortiz, M. (2011), Golpe de Mar, "El eco de mis pasos", p. 123, (1a ed. 2014), Barcelona: Symbiotics Edits & Iure, S.L., ISBN: 978-84-942378-0-5

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