Deben creerse todas las cosas, porque todas

Deben creerse todas las cosas, porque todas las cosas son fáciles para Dios. Nada le es imposible, y en consecuencia nada es increíble.

Sobre esta frase

Esta frase resalta la omnipotencia divina y la importancia de la fe como fundamento para aceptar lo que puede parecer increíble. Sugiere que, dado que para Dios nada es imposible, debemos confiar en la verdad de todas las cosas. Refleja una visión teológica donde la fe se convierte en el puente para comprender y aceptar el poder absoluto de Dios.

Agrippa, C. (1533) "De occulta philosophia", Libro III, Cap. V, p. 259, Buenos Aires: Kier, 1978

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