En amor, el Cielo mismo es quien

En amor, el Cielo mismo es quien guía los destinos. El dinero compra las tierras; pero la suerte es quien dispone de las mujeres.

Sobre esta frase

Esta frase refleja la idea de que, en el amor, el destino y la suerte juegan un papel fundamental, más allá de las posesiones materiales. Mientras que el dinero puede adquirir bienes tangibles, el corazón y las relaciones están guiados por fuerzas impredecibles y divinas. Shakespeare enfatiza la diferencia entre lo que se puede controlar y lo que queda en manos del destino.

Shakespeare, W. (1600) "Las alegres casadas de Windsor", V, 5, "Obras Completas" (14ava ed., p. 1140) Madrid: Aguilar

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