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Esta, siendo la primera afirmación, es una de las afirmaciones centrales para el cambio en tu vida, por una más feliz. Decídete a escuchar a Dios, hazlo hablando desde el propio corazón, no desde la mente: Dios no se halla en la mente. Y verás como a diario Dios te presenta situaciones en las cuales se comunica contigo, de diversas formas, pero muy pocas veces hablándote, pero sí llevándote a tu mente pensamientos hermosos y divinos.
Quien valoró este párrafo en 2/5 no sabe lo que en verdad significa y produce este párrafo. El mismo día que se lo prometí a Dios, empecé a sentir su presencia comunicándome cosas, algunas muy importantes y otras sencillas, del acontecer diario. Por lo menos te digo una: una vez sentí la necesidad de cerrar los ojos, y una luz blanca vino de lo lejos y se acercó a mí. Ahí cerca se convirtió en una paloma blanca y brillante y a partir de ahí no he sentido malos olores en mi cuerpo: axilas y boca.