No hay ningún problema insoluble. Y la

No hay ningún problema insoluble. Y la experiencia me ha dado la razón hasta ahora, pues a menudo vi cómo un hombre sobrepasaba un problema que hacía zozobrar a otro por completo. Ese “sobrepasar” se mostró, bajo una experiencia más amplia, como un aumento del nivel de consciencia.

Jung, C. G. (1929). Introducción. En R. Wilhelm (autor) El secreto de la flor de oro, p. 46, Barcelona:Paidós, ISBN: 978-84-493-2227-3

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